
ESCUDO
DE CEIBA
Nuestro escudo posee en campo de oro una Ceiba natural,
terrasada de sinople; el jefe de gules con una cruz flordelisada
de oro, acostada de dos flores de lis del mismo metal.
Al timbre, corona mural de oro, mazonada de sable y aclarada
de sinople y rodeando el escudo por sus flancos y punta,
dos tallos de caña de azúcar con sus hojas al natural;
cruzados por lo bajo.
El escudo de Ceiba está constituido por lo que en la ciencia
heráldica se denominan “armas parlantes”,
es decir, figuras o esmaltes cuya presencia en el blasón
pregonan directamente el nombre o naturaleza de la persona
o entidad colectiva por él presentada.
El nombre del pueblo, Ceiba, está simbolizada por el espécimen
vegetal del que deriva su denominación, el más grandioso
de los árboles autóctonos de Puerto Rico (CEIBA PETANDRA).
En el escudo de Ceiba, este hermoso exponente de la flora
tropical representa también la prehistoria indígena de
Puerto Rico. La cruz flordelisada y las flores de lis
que acompañan también constituyen armas parlantes, pues
manifiestan el nombre y el apellido de Don Luis de la
Cruz, el fundador del pueblo. Resulta evidente, el parecido
ortográfico y fonético del vocablo lis (palabra con que
también se designa lirio) con el onomástico Luis. En
el blasón de Ceiba, la cruz representa, por último, el
origen y carácter cristiano de la población.

BANDERA
DEL MUNICIPIO DE CEIBA
La Bandera del Municipio de Ceiba deriva su diseño y colores del Escudo
Municipal y mantiene su mismo simbolismo. Consta de dos
franjas verticales de igual anchura, roja la que ocupa
el lugar inmediato al asta y verde segunda. La primera
lleva superpuesta una cruz flordelisada amarilla.
HIMNO
DE CEIBA
Letra
de: Carmen E. Pérez
Bello rincón de mi tierra
De ti se nutre mi vida
Y la savia de mis venas.
Por ti la esperanza mía
Florece en mi pensamiento y por ti lanzo orgulloso
Mi voz a los cuatro vientos.
No cambio tus arboledas
Ni tus campos ni riachuelos
Ni este sol que vivifica
Ni este pedazo de cielo.
Porque seria quitar
A Dios de mi pensamiento.
Y por ti, Ceiba querida
ofrezco mi vida entera
Resguardado por tu escudo
Y abrazado a tu bandera.